A UN PUMA DE CORAZÓN.
Don Germán hizo de la ciudad de México su campo de acción y el motivo de sus relatos, principalmente. Quienes éramos sus «followers»(época anterior al Twitter) o seguidores o lectores o amigos, lo vamos a extrañar mucho…apodos como «El Bucles», «La Hillary», «Sor Juana» o la «Rubia Misteriosa», entre otros, serán recordados por mucho tiempo entre nosotros; y es que así era como nos enseñó a distinguir a los miembros cercanos a él. En mi familia lo aprendimos a apreciar cuando yo les leía día con día su Gaceta del Angel y lo disfrutábamos tanto, que lo extrañaremos. El modo mordaz que utilizaba para referirse a eventos o personas que no entraban dentro de sus gustos personales, era impecablemente taladrante. Creía en la unión de las personas para conseguir un propósito noble…como mejor ejemplo está la forma en que se sumó a la ayuda que muchos personajes públicos manifestaron como apoyo al problema que enfrentó el, entonces nuevo, Periódico Reforma, cuando los voceadores no quisieron anunciarlos en las calles. Un grupo de estas personas, encabezado por gente como Don Germán Dehesa, se lanzó a las calles todas las mañanas, durante bastante tiempo, vendiendo el Reforma, ellos mismos entre los autos en las esquinas del D.F. Fue así como nació el grupo actual de vendedores del Reforma, que no se unieron a los voceadores «oficiales». Siguen vendiendo el periódico e incluso se han unido voceadores de antaño entre los vendedores del mismo periódico. Don Germán dió muestras claras de solidaridad, lealtad y compromiso con quienes eran sus patrones, por la comunión de ideas, pero realmente fue por el sentido de la lealtad hacia un gremio lastimado por un pulpo chupeteador (término utilizado por Don Jesús Martínez «Palillo», comediante político y social en las décadas entre los 40 y 70 en las carpas de la ciudad) como era, en ese entonces, la Unión de Voceadores, que apoyando a los otros grupos, les querían impedir el crecimiento y la importancia que el Reforma estaba ganando. Vaya un reconocimiento desde este pequeño espacio para el escritor, dramaturgo, actor, director y apasionado de los Pumas, padre enamorado de sus cachorros, amigo fiel entre las personas que lo rodearon.¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDCCCLXXVII (1877)
¿Alguien ha visto a MONTIEL?. Cuando lo pierdo de vista, me viene como el soroche.
Publicado el septiembre 4, 2010 en elBonfis. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.
>Realmente ya se había tardado en ocupar el lugar que le corresponde a elBonfis en internet, lo extrañaba su club de fans (su familia y uno que otro despistado) Un abrazo.
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>Gracias, Enrique…se aprecia el comentario en todo lo que vale.
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